Empezamos con las primeras instalaciones de los dispositivos en ganaderías para la recogida de datos en fase de pruebas.

Comienzo de las primeras instalaciones de DataLact
Las primeras instalaciones de DataLact marcaron el paso más importante de todo proyecto tecnológico: salir del papel, del laboratorio y de las pruebas internas para empezar a funcionar en condiciones reales de granja. Fue en ese momento cuando la idea comenzó a demostrar su verdadero valor, integrándose directamente en los tanques de refrigeración de leche de distintas explotaciones ganaderas y permitiendo registrar información clave del proceso de conservación.
El objetivo desde el inicio estaba claro: controlar en tiempo real todo el proceso de almacenaje y conservación de la leche antes de su recogida, garantizando una mayor supervisión sobre un punto crítico dentro de la explotación. Para ello, el sistema fue diseñado para capturar datos como temperatura, funcionamiento de motores, consumos y otros parámetros relevantes, almacenarlos en la nube y hacer posible su consulta en remoto desde distintos dispositivos.

Estas primeras implantaciones fueron especialmente importantes porque permitieron validar la solución en el terreno, sobre instalaciones reales y con situaciones reales. No se trataba solo de medir temperatura, sino de empezar a entender cómo se comportaba el proceso completo: los ciclos de enfriado, la actividad del compresor, el agitador, la alimentación eléctrica y otros elementos que influyen directamente en la correcta conservación de la leche.
La necesidad era evidente. La leche almacenada en la explotación entre 24 y 48 horas hasta su recogida debe mantenerse en condiciones muy concretas de refrigeración para evitar el crecimiento bacteriano y conservar su calidad. El proyecto partía precisamente de esa realidad: aunque los tanques modernos incorporan alarmas, uno de los grandes problemas sigue siendo que muchas incidencias no se detectan a tiempo o no se visualizan de forma eficaz, comprometiendo la calidad del producto. Por eso DataLact se planteó como una solución de bajo coste capaz de supervisar los procesos a distancia y alertar ante anomalías sin necesidad de que el ganadero esté físicamente en la explotación.

Las primeras granjas instaladas sirvieron también para comprobar algo fundamental: que la digitalización bien aplicada no complica el trabajo del ganadero, sino que lo simplifica. Tener acceso al histórico de temperaturas, visualizar gráficas de fácil interpretación y recibir avisos cuando algo se sale de lo normal aporta tranquilidad, mejora la trazabilidad y ayuda a prevenir pérdidas económicas importantes. La documentación original del proyecto ya lo resumía muy bien en tres ideas muy concretas para la explotación: tranquilidad, ahorro y trazabilidad.

Además, estas instalaciones iniciales sentaron las bases de la evolución posterior de DataLact. Gracias a ellas fue posible contrastar la factibilidad técnica y económica del sistema, optimizar parámetros operativos y comenzar a definir perfiles e históricos de funcionamiento en cada ganadería. En otras palabras, aquellas primeras cajas montadas junto al tanque fueron mucho más que un piloto: fueron el punto de partida de una solución que con el tiempo ha ido madurando hasta convertirse en una herramienta real para la monitorización de explotaciones lácteas.
Visto con perspectiva, el comienzo de estas primeras instalaciones no solo representó el nacimiento operativo de DataLact, sino también una nueva forma de abordar la conservación de la leche en origen: con más datos, más control, más capacidad de reacción y más confianza para el productor y para la industria láctea. Porque cuando un tanque falla, el problema no es pequeño precisamente. Y si se puede anticipar, mejor que mejor.
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